Utilidad no es lo mismo que dinero en el banco, y esa confusión quiebra empresas
Una empresa puede cerrar el año con utilidad récord y no tener con qué pagar la nómina de enero. No es contradicción ni error del contador: son dos cosas distintas y aquí está el número que las separa.
El contador llega con el cierre del año y trae buenas noticias: la empresa creció cuarenta por ciento y ganó seiscientos cuarenta mil pesos. Dos semanas después, en enero, no hay con qué pagar la nómina y hay que pedir prestado. El dueño hace la pregunta obvia y furiosa: «¿entonces dónde está el dinero que ganamos?» El contador no se equivocó. Los dos tienen razón, porque están hablando de dos cosas distintas.
Utilidad y efectivo no son sinónimos y ni siquiera se parecen tanto. La utilidad dice cuánto valió más tu negocio durante el periodo. El efectivo dice cuánto dinero entró y salió de la cuenta. Una empresa puede tener mucho de lo primero y nada de lo segundo, y ésa es la forma más común en que quiebra una empresa sana: no por perder dinero, sino por crecer sin efectivo para financiarlo.
Se le llama morir de éxito y no es una metáfora. Vamos a verlo con números de una empresa real —los montos son de una distribuidora de material eléctrico, redondeados— para que quede claro dónde se fue el dinero.
Sumario
- 01El año en que todo salió bien
- 02Dónde quedó el dinero
- 03Capital de trabajo, en una sola fórmula
- 04Las cinco fugas que separan utilidad de efectivo
- 05Los tres reportes que hay que ver cada semana
El año en que todo salió bien
Ésta es la empresa vista por el estado de resultados, que es el reporte que casi todo dueño conoce. Creció cuarenta por ciento, mantuvo su margen y controló bien los gastos. Es, sin discusión, un buen año.
| Estado de resultados | Año 1 | Año 2 |
|---|---|---|
| Ventas | $6,000,000 | $8,400,000 |
| Costo de lo vendido | $3,900,000 | $5,460,000 |
| Utilidad bruta | $2,100,000 | $2,940,000 |
| Gastos de operación | $1,700,000 | $2,300,000 |
| Utilidad del año | $400,000 | $640,000 |
Si sólo mira este reporte, el dueño tiene todo el derecho de sentirse tranquilo. La utilidad subió sesenta por ciento. Nada aquí anuncia el problema de enero, y ése es exactamente el punto: el estado de resultados no está diseñado para avisar de un problema de efectivo. No es que esté mal hecho; es que contesta otra pregunta.
Dónde quedó el dinero
Para crecer cuarenta por ciento, esta empresa tuvo que hacer dos cosas muy razonables, y las dos se pagan con efectivo.
Primero, le vendió a clientes más grandes, que es como se crece. Pero los clientes más grandes no pagan de contado: pagan a sesenta días. Antes cobraba a cuarenta y cinco. Segundo, amplió el surtido para poder atender a esos clientes, así que el inventario pasó de setenta y cinco a noventa días de mercancía en el anaquel.
Ninguna de las dos decisiones fue mala. Las dos fueron necesarias. Y las dos convierten utilidad en cosas que no son dinero:
| Dinero atorado en la operación | Año 1 | Año 2 | Cambio |
|---|---|---|---|
| Clientes por cobrar | $740,000 | $1,381,000 | +$641,000 |
| Inventario en el almacén | $801,000 | $1,346,000 | +$545,000 |
| Crédito de proveedores | -$321,000 | -$449,000 | -$128,000 |
| Dinero atrapado en total | $1,220,000 | $2,278,000 | +$1,058,000 |
Ahí está la respuesta a la pregunta furiosa. La empresa ganó seiscientos cuarenta mil pesos de utilidad, pero necesitó meter un millón cincuenta y ocho mil pesos más en clientes y en mercancía para lograrlo. La resta es brutal:
Y esto es antes del impuesto sobre la renta de ese año y antes de cualquier inversión en equipo. El faltante real de enero fue bastante mayor.
La utilidad no se cobra. Se cobra la venta, y sólo cuando el cliente paga. Mientras tanto, la utilidad existe en el estado de resultados y vive físicamente en dos lugares: en el anaquel y en la cuenta de un cliente que todavía no paga.
Capital de trabajo, en una sola fórmula
Ese dinero atrapado tiene nombre. Se llama capital de trabajo y es lo único que hay que entender de finanzas para no volver a tener el susto de enero.
La lógica es directa. Lo que te deben tus clientes es dinero tuyo que todavía no llega. El inventario es dinero tuyo convertido en cajas. Y el crédito de tus proveedores es dinero de ellos financiando tu operación, así que resta. El resultado es cuánto dinero tienes que poner de tu bolsa para que el negocio funcione un día normal.
Hay una forma aún más simple de verlo, en días. Se le llama ciclo de efectivo y se calcula igual pero con plazos: días que tardas en cobrar, más días que la mercancía pasa en el almacén, menos días que te da el proveedor para pagar.
| Ciclo de efectivo | Año 1 | Año 2 |
|---|---|---|
| Días en cobrar a clientes | 45 | 60 |
| Días de mercancía en el almacén | 75 | 90 |
| Días de crédito del proveedor | -30 | -30 |
| Días con tu dinero afuera | 90 días | 120 días |
Pasar de noventa a ciento veinte días significa que ahora la empresa financia un mes entero más de operación de su propio bolsillo. Ese solo número explica la crisis mejor que cualquier reporte contable.
En esta empresa, cada peso de venta nueva costó 44 centavos de efectivo en capital de trabajo. Saca tu propio número dividiendo el aumento del capital de trabajo entre el aumento de ventas. Con ese dato, antes de aceptar un pedido grande sabes exactamente cuánto dinero vas a necesitar para poder surtirlo, y puedes conseguirlo antes y no en la quincena.
Las cinco fugas que separan utilidad de efectivo
El caso anterior muestra dos. Hay cinco en total, y conviene tenerlas en la cabeza porque cada una se arregla de forma distinta.
| Fuga | Por qué separa la utilidad del banco | Cómo se cierra |
|---|---|---|
| Clientes por cobrar | La venta ya cuenta como utilidad, pero el dinero llega después | Plazos por escrito, límite de crédito, cobranza con calendario |
| Inventario | Comprar no es gasto: es cambiar dinero por cajas | Rotación, punto de reorden, matar el producto muerto |
| Compra de equipo | Sale todo el dinero hoy y el gasto se reparte en años | Planear la inversión aparte del resultado del mes |
| Pago de préstamos | El abono al capital no es gasto, pero sí sale del banco | Calendario de vencimientos a la vista |
| Impuestos | Se pagan sobre utilidad, aunque el cliente no haya pagado | Provisionar el impuesto el mismo mes que se genera |
Y hay una que corre al revés y conviene conocer porque confunde en sentido contrario: la depreciación. Es un gasto en el estado de resultados que no saca ni un peso del banco, porque el dinero ya salió cuando se compró la máquina. Por eso una empresa puede reportar pérdida contable y aun así generar efectivo.
Ninguna empresa quiebra por no tener utilidad. Quiebran todas el día que no tienen efectivo para pagar algo que vence.
Los tres reportes que hay que ver cada semana
El estado de resultados es mensual y mira hacia atrás. Para no volver a enterarte tarde, hacen falta tres reportes distintos, los tres semanales y los tres mirando hacia adelante.
Uno: antigüedad de saldos de clientes
Quién te debe, cuánto y desde hace cuántos días, agrupado en rangos: al corriente, de uno a treinta días vencido, de treinta y uno a sesenta, más de sesenta. Lo que hay que vigilar no es el total sino el movimiento entre rangos: cuando los saldos empiezan a correrse hacia la derecha, el problema de efectivo ya empezó y todavía estás a tiempo.
Dos: flujo de efectivo proyectado a trece semanas
Trece semanas es un trimestre, y es el horizonte estándar precisamente porque alcanza a ver el problema con tiempo de hacer algo. Es una tabla simple: saldo inicial, cobros esperados, pagos comprometidos, saldo final, semana por semana. La única celda que importa es la primera en que el saldo final se pone en rojo, porque ésa es la fecha límite para conseguir dinero, renegociar un pago o apretar la cobranza.
Tres: inventario por rotación
Qué productos se mueven y cuáles llevan meses sin venderse. El producto muerto no aparece como pérdida en ningún reporte —sigue valiendo lo que costó, según los libros— pero es efectivo congelado en un anaquel. En una PyME típica, entre el diez y el veinte por ciento del inventario no rotó en el último año. Ése suele ser el dinero que hacía falta.
Los tres reportes salen de datos que tu operación ya genera todos los días: facturas, pagos, entradas y salidas de almacén. El problema no es calcularlos, es armarlos a mano cada semana. En un ERP los tres son una pantalla que ya está construida y que se actualiza sola conforme el equipo captura. La diferencia entre revisarlos cada semana y revisarlos cuando hay susto es, casi siempre, la diferencia entre corregir y pedir prestado.
Qué hacer con esto esta semana
Saca tres números de tu propio negocio y anótalos en un papel. Uno: cuántos días tardas en cobrar, en promedio. Dos: cuántos días de mercancía tienes en el almacén. Tres: cuántos días te da tu proveedor. Súmalos como en la tabla de arriba y vas a tener tu ciclo de efectivo.
Si te sale arriba de noventa días, estás financiando tu operación con dinero propio durante tres meses, y cada peso de crecimiento te va a apretar más. No es una emergencia, pero sí es la cifra que hay que discutir con tu contador en la próxima junta, en lugar de discutir únicamente la utilidad.
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